sábado, 22 de agosto de 2015

El Bharatanatyam (de La princesa y el jardinero)

Recordando...


Esta noche, la princesa quiere bailar para su jardinero el Bharatanatyam la mística danza milenaria de sus antepasados.
 ¡Naturalmente es algo que no lo permite el protocolo!
Anhelante, espera a que todos se recojan viendo apagarse las luces una por una.
 Por fin han cesado los ruidos de los platos, y las voces que llegan desde la cocina se han ido apaciguando.
 El último de los criados ya se ha retirado, cerrando todas las puertas tras de sí, y el eco de sus pasos se pierde en las losas del patio.
A la luz de la luna, la princesa cruza el jardín como una cierva sigilosa... Abre el portón a los dos músicos, vagamundos, perseguidores del mar, con los que acordó el pago ayer en el mercado.
Tímidamente aparta la cortina de la choza donde el jardinero duerme.
En la madrugada, envueltos en los sueños, la gente se pregunta de dónde puede venir esa música tan deliciosa y si no será el mismo Shiva, El Protector, que baila su danza de regeneración cósmica.
A la mañana siguiente, ella, risueña, lo negará todo —incluso a su jardinero— y nunca sabremos si de verdad ha sucedido.
Los músicos, que la hubieran podido traicionar, ya están lejos. Partieron temprano al alba persiguiendo un horizonte lejano. Al caminar, sus pasos hacen tintinear alegres las dos monedas de plata.








Para ver los siete relatos pulse aquí > La princesa y el jardinero