miércoles, 10 de septiembre de 2014

La India que yo vi: Despioje




Vivir, y quizás morir, en la calle, a la vista de todos, no cabe duda de que resulta muy duro. Por eso un acto como el de despiojarse puede estar tan lleno de cariño como la más dulce de las caricias.

The India that I saw . Texto y Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados


La India que yo vi: Ladakh (III)





En Ladakh escaseaba la moneda pequeña por lo que no era raro recibir el cambio en especie.
 





¿Le apetece un jugoso filete de yak? no tiene más que ir a la carnicería...




Los monasterios o gompas del valle se pueden visitar usando las minúsculas y atestadas busetas. Hay que armarse de paciencia; suelen hacer una media de 20 km/h. El gompa principal y otras construcciones se extienden por toda una colina como ocurre en Lamayuru o en este de Tiksé





Por fuera son sobrios edificios rectangulares, blancos, pero por dentro tienen un sorprendente colorido 






Esta imagen de Maitreya, el buda futuro, ocupa dos plantas atravesando el techo de la primera. Me recuerda a un gordo cuclillo que no cabe en el nido.





Pero el gompa que más me gustó fue este de Hemis. Metido nueve kilómetros arriba en una fresca garganta con algo de arbolado. Desde allí bajamos andando a Karu a buscar la buseta; en los campos segaban y cantaban tal como lo han debido de hacer durante cientos, quizá miles de años. Uno decía una frase y los otros le respondían a coro. Inolvidable.


La india que yo vi: Ladakh (II)





Ladakh está en el lado de “sombra” de las lluvias monzónicas que no son capaces de escalar los Himalayas. Quitando el valle, regado por el Indo, el resto es un paisaje lunar. Caminar aquí es sufrir taquicardia segura ya que, aunque Leh está “sólo” a 3500 m.s.n.m., la ausencia de vegetación hace la atmósfera muy pobre en oxígeno.



Por aquel entonces, Leh era una mezcla curiosa de lamas, militares (muy presentes en la zona) y montañeses ladakhis, con hindúes indios y musulmanes cachemiros o de Kargil que regentaban sus comercios de temporada, la cual estaba a punto de finalizar.




El palacio real estaba en ruinas; creo que ahora lo han reconstruido. Los ladakhis tuvieron su propia dinastía independiente del Tibet con el que limita por el este.





Mujeres ladakhis vendiendo hortalizas en la calle principal de Leh




Calle principal de Leh con estupa y molinillo de oración. El palacio al fondo. La  electricidad la hacían con un ruidoso generador a gasoil situado en el centro del pueblo. A las 23h apagaban y todo se quedaba a oscuras



Hombre ladakhi con vestimenta tradicional. La esvástica budista se representa en posición horizontal (no girada como la nazi)




Las fotografias y textos se refieren a una India de hace más de veinte años. Seguramente muchas cosas habrán cambiado.

The India that I saw . Texto y Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados





martes, 9 de septiembre de 2014

La India que yo vi: Kashmir



  


Durante el Imperio inglés en la India el rey de Cachemira no permitía a los ingleses poseer tierras -pensando de esta forma librarse de ellos- así que estos optaron por una solución muy a su estilo: construirse fastuosas casas flotantes en el lago. Hoy en día se utilizan principalmente como hoteles.





Muchas están abandonadas, echándose a perder a causa del clima de guerra que hay en esta zona provocado por los intereses enfrentados de indios, paquistaníes e independentistas




La ciudad antigua de Srinagar es lacustre como una Venecia asiática y primitiva. Igual de bella y enigmática aunque con un estilo diferente.




Solo que en vez de góndolas se utilizan shikaras para desplazarse.





El viernes es el día festivo de la semana y la gente va a relajarse a las mezquitas y los jardines mongoles del lago.




En otra ocasión contaré los problemas de este precioso valle.

Hoy simplemente quiero sonreír recordandolo.




Las fotografías y textos se refieren a una India de hace más de veinte años. Seguramente muchas cosas habrán cambiado.
The India that I saw . Texto y Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados



sábado, 6 de septiembre de 2014

La India que yo vi: Incienso y flores. Joven vendedora de ofrendas




Estaba ahí; al borde del camino. Metida en una pequeña oquedad de la pared rocosa. Entre flores, cocos, periódicos viejos y barritas de incienso. Mirándome pasar con esa expresión indescriptible...


The India that I saw . Texto y Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados




La India que yo vi: Corazón de mármol

Si la India tiene un corazón en alguna parte, yo creo que debe de ser este de mármol blanco



The India that I saw . Texto y fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados


La India que yo vi: El gran plató




A veces uno tenía una sensación onírica, irreal; como la de estar en un gran plató o ante una extraña representación. Y era la vida, nada más que la vida misma,  derramándose por todos los lados.  

(The India that I saw)



Texto y fotos © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados

viernes, 5 de septiembre de 2014

La India que yo vi: La calle viva

En la calle, usted sentirá cualquier cosa menos aburrimiento.



The India that I saw . Texto y fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados



martes, 2 de septiembre de 2014

La India que yo vi: Miguel Guinea "reportero"




... y entonces, aquel día, me dijo Krisnamurti: "Haz lo que temes y el temor morirá" y entonces yo lo regalé todo... y... ¿y dice usted que esto es para Paris Match?






The India that I saw. Texto y fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados










La India que yo vi: Cola del cine en Rajastán



The India that I saw. Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados



La India que yo vi: En la puerta, al anochecer.



The India that I saw. Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados




La India que yo vi: Mujeres del Rajastán



The India that I saw. Fotos: © Miguel Guinea. Todos los derechos reservados