jueves, 25 de julio de 2013

Conozco los lunares de tu pecho




Conozco los lunares de tu pecho
Y la curva, torneada, de tus brazos.
Conozco la raíz de tus cabellos
Y las alas de tu cuerpo tatuado.

Conozco tu olor, exquisito, dentro del lecho
Y ese vello del vientre —¡tan rizado!—
Bajo el que se esconden al acecho
Bellos labios de tigres derrotados.

Vengo, y me cobijo en el estrecho
—Perfumado— exilio de tu axila.
Vengo, y me ufano entre tus ingles clamorosas.
Vengo y gozo y río. Vengo y gimo y muero
Empapado de todo lo que tu amor instila.

Y mientras te deseo… ¡deseo tantas cosas!
Que de no tenerte, no más sería
que, del amor, un simple pordiosero.