sábado, 4 de mayo de 2013

POEMAS SIN CORAZÓN: Un gato blanco me contempla



Un gato blanco me contempla
Tras el cristal de una ventana
Mientras escribo.
A veces me mira y otras sigue con interés el vuelo de los pájaros; de las palomas.
Me he convertido en el paisaje –ocasional– de un gato de piso vecinal
Que no conocerá más allá de ciento veinte metros cuadrados de mundo.
Un mundo hecho de cortinajes, electrodomésticos, ropones y una caja con sepiolita para defecar.
Hoy, más solo que nunca,  sólo existo por ese gato.



Una nube blanca cruza el cielo,
Es vapor. Viene de cerca o de lejos,
Se formó y no sabe cómo.
Seguramente tiene sus razones inadvertidas
Aunque flota sin propósito definido en medio de un cielo fundamentalmente azul
Es paisaje de un gato blanco y de un señor que escribe.



 Me esponjo al sol. Abro mis brácteas que explotan de hojas amarillas.
No sé, no quiero saber, por qué estoy aquí.
Pero noto la savia bullente de vida que sube por mi tallo.
Estoy aquí, plantada en medio de un paisaje innecesario:
Un señor que escribe, un gato blanco que mira tras el cristal de una ventana
y una nube blanca que flota sin rumbo.