martes, 14 de mayo de 2013

Los Sueños: El Sueño de la Nieve

Es de noche. Unas lomas cubiertas de nieve y a oscuras bajan al rio y se apartan de lo que parecen ser edificios de una estación de esquí. No hay camino, ni luz, más que el leve reflejo de los edificios que enseguida se desvanece. Me parece que puedo manejarme bien y sin relativo peligro: algún resbalón, una zona más honda, nada importante. Voy bien protegido con gruesos pantalones térmicos ropa adecuada para nieve. Presiento observadores ocasionales desde las ventanas de las casas y hoteles y que se  pueden preguntar adónde va ese tipo, a estas horas. Pero sin gran interés, ni curiosidad. Pronto estaré completamente fuera de las zonas a las que la luz llega tenuemente. Avanzo sin ningún plan determinado. Quizás llegar a la vaguada, en la montaña de enfrente alcanzar alguna pista forestal más practicable y dar un pequeño paseo. Silencioso y tranquilo. Observando, la noche, la nieve, los árboles. Quizás los picos de las montañas. Las nubes, la luna.

Al poco comienzan a bajar,  por los alrededores, muchachos mal equipados, inexpertos. Adolescentes, con linternas que me molestan en la orientación ya que me ciegan con sus luces y hacen que mis ojos, ya hechos a la oscuridad, se deshabitúen. Van diseminados, comunicándose a voces,  eligiendo mal los posibles itinerarios más seguros.  Uno se deja caer por la loma más pronunciada. Por el sonido deduzco que cae, chapoteando en un pequeño torrente oculto por la nieve. Me molestan. El ambiente ha cambiado. Siento que se  vulgariza. Siento que mi paseo se ha vaciado del ligero toque de aventura, de paz y de magia con que lo empecé. Me vuelvo.
Las casas de la estación de esquí me provocan esa sensación de artilugio urbano que invade la montaña, desubicado, que siempre me ha disgustado.







*** Si en su día no lo vio, no se pierda el vídeo de: El Sueño del Tajo en la Cara.


*** Vea más sueños en:  Los Sueños. La última frontera



   
por
         
Miguel Guinea