miércoles, 23 de enero de 2013

Recitando A OTROS POETAS: Federico García Lorca

Preciosa y el aire



PRECIOSA Y EL AIRE
A Dámaso Alonso

Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene
por un anfibio sendero
de cristales y laureles.

El silencio sin estrellas,
huyendo del sonsonete,
cae donde el mar bate y canta
su noche llena de peces.

En los picos de la sierra
los carabineros duermen
guardando las blancas torres
donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua
levantan por distraerse,
glorietas de caracolas
y ramas de pino verde.
 *
Su luna de pergamino
Preciosa tocando viene.
Al verla se ha levantado
el viento que nunca duerme.

San Cristobalón desnudo,
lleno de lenguas celestes,
mira la niña tocando
una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante
tu vestido para verte.
Abre en mis dedos antiguos
la rosa azul de tu vientre.
*
Preciosa tira el pandero
y corre sin detenerse.
El viento-hombrón la persigue
con una espada caliente.

Frunce su rumor el mar.
Los olivos palidecen.
Cantan las flautas de umbría
y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,
que te coge el viento verde!
¡Preciosa, corre, Preciosa!
¡Míralo por dónde viene!
Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes.
*
Preciosa, llena de miedo,
entra en la casa que tiene,
más arriba de los pinos,
el cónsul de los ingleses.

Asustados por los gritos
tres carabineros vienen,
sus negras capas ceñidas
y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana
un vaso de tibia leche,
y una copa de ginebra
que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,
su aventura a aquella gente,
en las tejas de pizarra
el viento, furioso, muerde.






(Un proyecto en vídeo de Miguel Guinea)




sábado, 12 de enero de 2013

Recitando a OTROS POETAS: Garcilaso

¡Oh dulces prendas...





Soneto X

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,

dulces y alegres cuando Dios quería,

juntas estáis en la memoria mía

y con ella en mi muerte conjuradas!

¿Quién me dijera, cuando las pasadas 5

horas qu’ en tanto bien por vos me vía,

que me habiades de ser en algún día

con tan grave dolor representadas?

Pues en una hora junto me llevastes

todo el bien que por términos me distes, 10

lleváme junto el mal que me dejastes;

si no, sospecharé que me pusistes

en tantos bienes porque deseastes

verme morir entre memorias tristes.

---oOo---



 

1 prenda: Cada una de las perfecciones o cualidades físicas o morales que posee una persona

6 me vía: me veía.

7 habiades: habíais.

8 representadas: evocadas, recordadas.

9 en una hora: en un momento determinado.

9 llevastes: quitasteis.

10 por términos: poco a poco.

11 lleváme junto: llevadme, quitadme todo junto, a la vez.

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La palabra prenda tiene múltiples acepciones. Los comentarios cultos o aclaraciones a este poema que he leído hasta ahora suelen asociarla a los regalos y pequeños recuerdos de compromiso que intercambian los amantes (las prendas de amor) y así, nos dicen, nos explican, los comentaristas, que el poeta (Garcilaso) al encontrarse con los objetos (por mi mal hallados, …de nuevo representadas) que conserva de su amada muerta (Isabel Freire) inicia un apenado diálogo con ellos. Sin embargo yo veo mucho más sentido, más hondura poética, mejor sentimiento y menos melodrama, en pensar que las dulces prendas son los atributos físicos y morales de su amada; que fueron dulces y alegres mientras Dios quiso mantenerla con vida y que se le representarán en su mente de forma dolorosa (por la pérdida) hasta el día de su muerte. Por cierto que, en algún sitio, también he leído el disparate de un «llévame junto al mal que me dejaste» donde alguien osa explicar que el poeta vaticina su próxima muerte (murió dos años después, en el valiente asalto a una fortaleza), en vez del lógico: lleváme (quitadme) junto (todo a la vez) el mal que me dejaste (el dolor, la ausencia, la pena, los recuerdos).

Rebuscando, por ahí, datos que avalasen mi interpretación he llegado al verso de Virgilio: «dulces exuviae dum fata deusque sinebant» que vendría a significar algo así como: «Memorias dulces mientras que el destino lo permitió». Algo que tenía que ser conocido y muy del gusto de un escritor renacentista como Garcilaso, con una profunda formación clásica.

En fin, un poeta genial, de gran personalidad, con una vida apasionada y apasionante. Y un poema de endiablado recitar; con el remate final de esas machaconas desinencias verbales en «…istes» y «…astes» (que tan bien les suenan a nuestros chelis de ahora y tan mal a los puristas de la lengua) y que se resuelven (y absuelven) por si solas al desembocar en esa magnífica rima con el adjetivo «tristes». Me lo he pasado muy bien. Espero que ustedes lo disfruten tanto como yo.