sábado, 29 de diciembre de 2012

Recitando a otros poetas: Omar Jayyam




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Robaiyyat es el plural de robai,  una estrofa de cuatro versos dodecasílabos que riman entre si quedando el tercero libre. Al ser de arte mayor podrían asimilarse a los cuartetos castellanos, aunque con diferente rima. A través de ellas, el Jayyam científico —fue un notable matemático y astrónomo persa del siglo XI— desvela su pensamiento filosófico, profundamente naturalista,  enfrentándose a las creencias religiosas y sociales de su tiempo —de todos los tiempos, con las que siempre han intentado manipularnos, demoliendo con su lógica los muros de la superstición y el dogmatismo.
Aunque nos diga: «¡gocemos, disfrutemos!» el canto de Jayyam es el canto desesperanzado del que está convencido de la futilidad de la vida; de la broma que representa el universo y nuestro deseo de trascendencia. Su mente científica no le permite componendas. El pasado se perdió, no es nada. El futuro nos es desconocido y necesariamente limitado. La vida es un instante amenazado por la pavorosa sombra de la muerte y la disolución. La vida, el mundo, el universo... son nada. «Mucho has visto del mundo y cuanto has visto es nada», nos dice en uno de sus versos. Y puesto que no se puede creer en nada, dejemos de especular; olvidemos.  Exasperado, busca la respuesta en el goce momentáneo:

«Arrío la bandera de cualquier falsedad;
con el pelo canoso me dirijo a por vino;
la copa de mi vida ya llegó a los setenta,
si no disfruto ahora, ¿cuándo disfrutaré?»


Sólo se salva el instante. Jayyan está atento y consciente para no perdérselo. No deja que se lo ensucien, contaminándolo de pasado o  de futuro. Goza su propia eternidad, congelando presentes de belleza exquisita, sin caer en vanas esperanzas ni en crueles remordimientos: 

«Nada me aflige ya, levántate para ofrecerme vino,
tu boca, esta noche, es la rosa más bella del mundo.
Escancia vino;  que sea carmín, como tus mejillas,
y haga leves mis remordimientos como ligeros son tus bucles»


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viernes, 28 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Jarabe del Profesor Guinea


¿Un mundo en crisis? ¿Una existencia sin horizontes?

El increíble Profesor Guinea nos ofrece su maravilloso jarabe para alcanzar la SALVACIÓN ETERNA. ¡No más represión ni rezos aburridos! ¡Garantizado!

Avalado ante notario







lunes, 17 de diciembre de 2012

Con la mano en la bragueta (el vídeo)

(A LO CLÁSICO)




Dicen curas que no pequemos
Y que seamos puros ascetas
Que al fornicio no nos demos
Que,  en la tentación, usemos
De sus virtuosas recetas:
Duchas frías, camas duras,
Mucha, mucha,  penitencia,
El tener en la conciencia
Ideas castas,  obras puras
Y los cielos como meta

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

Ante cualquiera se arrodilla

Con faldas de monaguillo
Pues palpando  la taleguilla
Es venenosa bodeguilla,
Cardenal y cardenillo.
Amenaza castigos eternos
asusta con los infiernos
Mentiroso tragaldaba
Y como es tan erudito
Cuando ve un angelito
El púlpito llena de baba
Con más doblez que una zeta.

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

Asegura ese  obispo
Que, por imitación de Cristo,
A los niños mucho ama.
Y los cuida, besa y mima,
Y hasta los acuesta en su cama.
Y lo que puede  les arrima
De la ropa desprovisto.
Y estando en esas apreturas
No sabe si enferma o cura
y, por gran envergadura,
La sotana mal sujeta

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

En colegios, campamentos
Gimnasios y catequesis,
Practicantes de la ascesis
En calzón y en camiseta.
Siempre vigilan atentos
A los tiernos pequeñuelos
Y aunque tengan agujeta
Ya se tiran por los suelos
y atacan a la bayoneta.
Es difícil que lo admitan
Y lo juran por los cielos
Pero lujuriosos se excitan
Viéndoles dar la voltereta

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

lunes, 10 de diciembre de 2012

Que la Fortuna baraje (el texto)

(poesía A LO CLÁSICO)


Que la Fortuna baraje
Mis cartas con tan buena mano
Que, en haciéndome su hermano,
Se esclavice a mi linaje;
Y que el vulgo me agasaje
Adulando mi postín,
Tilín

Que amenacen mucho miedo
Los que de mi suerte recelan;
Que se burlen y zahieran,
O a mis espaldas rían quedo,
Me señalen con el dedo
Y me tengan por ladrón,
Tolón

Que me quieran las cristianas
Y a las moras enamore;
Que mi cuerpo al sol se dore
Abrazado por paganas,
Y no muera con las ganas
De probar judías ¡por fin!,
Tilín

Que mi cuerpo, antes doncel,
Hoy padezca tal desvelo,
Perdiendo, a puñados, pelo,
Llena de pellejos la piel;
Y que aumente, tan cruel,
Mi barriga, cual bolsón,
Tolón.

Que con grande diligencia
Me bañe yo en mucho oro;
Que todas las musas a coro
Alaben mi inteligencia,
Mi bondad y mi sapiencia,
Aunque me canten en latín,
Tilín.

Padecer yo un vulgar fiasco
Con otros más de mil coches;
Y que me sorprenda la noche
Muriéndome ya de asco
Atrapado en vil atasco,
Y sin llegar a mi mansión,
Tolón

Que me chisten las chisteras
Y me silben las Silvanas;
Y se pudran por las ganas
De mis huesos las solteras;
Las casadas, pordioseras
Por entrar en mi camarín,
Tilín

Mas que la viuda me pida
Que la trate con esmero,
Siendo ya viejo carnero
La olla con que convida.
¿He de darle ¡por mi vida!
Mi lozano salchichón?
Tolón

Imagina, en su impudicia,
La monja, con pueril fantasía
Que lo que más me extasía
Son las tetas de novicia
Mas, si gozo su delicia…
¿Del monjil jamón no haré festín?
Tilín

¿Marcharé como borrego,
En estúpidas manadas
Con las lanas trasquiladas,
¡Yo!, que tengo tanto ego,
Con dineros el talego,
Y más fuerza que Sansón?
Tolón

¡Ando en brazos del Destino!
¡Me abandono a la Fortuna
Que es mi guía oportuna
Y me da dorado sino!
Nunca pierdo yo el camino
Que en francés dicen “chemin”
Tilín

Resumiendo. En mi magín,
Más me veo en la capilla
Cual alegre campanilla,
Siendo mi sonido argentín
Objeto de devoción;
Que badajo de cencerro
Al que ladra todo perro
Al compás de la ocasión…

Tilín, Tolón…
Tilín, Tolón….
Tilín, Tolón….