miércoles, 7 de marzo de 2012

Despertar (III) : Mediodia


Me levanté a orinar. Contemplé con satisfacción el grueso chorro chocar con fuerza en las paredes del váter. Todavía quedaban algunos rastros tuyos por el baño que fui descubriendo poco a poco mientras me lavaba la cara y los dientes: una pequeña toalla tirada en el bidé, un pastillero de plástico, ya vacío, y la huella borrosa de un corazón pintado, sin muchas ganas,  con el dedo, sobre la superficie del espejo.

Totalmente despierto,  volví a la habitación. La luz del mediodía se filtraba suavemente por las cortinas. Debía de ser tardísimo




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