miércoles, 7 de marzo de 2012

Despertar (II) : Éxtasis





Todos los objetos, pequeños y grandes, parecían estar conectados entre sí unidos por tramas sutiles que se habían ido fabricando con el tiempo; existiendo en otra escala, otra dimensión en la que los hombres no cumplíamos otra función más que la de meros auxiliares para que todo encajara, para que todo eso fuera posible; una función no mayor que la que realiza una bacteria en un proceso metabólico totalmente ajena,  inconsciente, de su propia trascendencia.

Lentamente me fui empapando por esa  sensación, un sentimiento místico que, como por ósmosis, penetraba por todo mi ser.  Abandonada, perdida, toda  ilusión de posesión,  me incorporé, como uno más, a ese torrente de existencia inmanente que me rodeaba. Una gota más de un río que fluía sin cesar. Siempre el mismo. Siempre diferente.





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