domingo, 26 de febrero de 2012

Reivindicación de el Cero

Hace ya casi un par de años escribí esta Reivindicación de el Cero y la publiqué en la Comunidad del diario el País.  Hoy la rescato y la  traigo aquí para que esté junto con el resto de los Pensaciertos que he ido  sacando en este blog. Si no la conocen, espero que disfruten con este pequeño, aunque trascendente, razonamiento de álgebra elemental (querido Watson).



¡Mira que tiene mala prensa el cero! La mayor parte de las veces se asocia a algo vacío: a la ausencia; cuando no directamente a algo malo o negativo.
El otro día le comentaba a una amiga mi visión del cero como lugar que lo contiene todo, una especie de Aleph borgeano donde se acumula todo lo que existe en el mundo.
Le explicaba que el cero no es que sea nada sino que es la suma de los opuestos
+1-1=0 ; +2-2=0 …….. +a-a=0 y así,
Por ejemplo, yo y mi contrario sumados, los dos juntos, somos cero



Pero no es sólo eso, también contiene a TODOS los conjuntos de opuestos:
(+1-1)+(+2-2)+….+(+a-a)+(+b-b)+(+yo-yo)+(+tú-tú) = 0
Ósea que dentro de un simple cero estamos todos nosotros y nuestros opuestos y todas las cosas.
Cómo no va a estar redondo el cero, si está tan lleno de cosas y de gente...si lo es Todo
Fíjense en la luz que se descompone en los colores. El negro no es un color. Dicen que es la ausencia de un color. Sin embargo, los que conocemos la teoría del color sabemos que el negro es la suma de colores complementarios:
(Rojo+verde= negro) (Amarillo+violeta=negro)
(negro+negro=negro)
negro=cero
El cero nos ayuda a comprender la creación del mundo. El mundo no se creó de la NADA, sino del TODO. El mundo se creó a partir de una escisión de un Cero, y unos salimos escopetaos para un lado y otros para el otro. Y si no... ¿qué es la antimateria de la que tanto nos hablan sino antipartículas? Los científicos especulan con que existan galaxias de antimateria compuesta por antipartículas unidas por antigravedad.
Algún día nos encontraremos en un grandioso acto anticreativo y de nuevo volveremos a ser luz pura, energía, CERO.
Se acabaron las penas entonces
¡Cómo no voy a saber yo sobre ceros... si me pusieron tantos mientras estudiaba!

sábado, 25 de febrero de 2012

Princesa obstinada


Eras nada, eras nuda,
Muda, desnuda realidad.
Estabas en la salida de todos mis laberintos
sin piedad.
«Exit, exit»
Existías cerca
Y me cercabas
Perentoria.
Eras terca.
No había escapatoria.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Pequeñas cosas (5) : Árboles vestidos


En la fría noche febrerina, paseando por las calles heladas, me encuentro inadvertidamente con estos árboles envueltos en sus confortables prendas de ganchillo y punto tejidas a mano.

Son acciones de  un movimiento que se extiende por el mundo conocido como Urban Knitting ¡benditos sean!  Aquí están, transformando la calle sucia y solitaria en un espacio hogareño con una imagen rebelde, alegre e intimista.



sábado, 11 de febrero de 2012

jueves, 9 de febrero de 2012

Mis encuentros con serpientes

The Dance (Carl Link)
Silba, furiosa, la mañana.
Se despereza la serpiente en su nido.
Se dilata —inmóvil— en signos deslizantes;
en anillos sempiternos de pieles oscuras.

Acorazada de escamas endurecidas
se despierta, ahora, en el  encuentro fortuito
y yergue su cuerpo —bello como antaño—
hecho de diamantes  amenazadores.

Empuña, con músculo invisible,
puñales cargados de  ponzoña;
licor de agravios destilado
en redoma de antiguos rencores.

Retrocede —ruin, desconfiada, recelosa—
 ante el tembloroso ofrecimiento, hechizado,
de mis ojos y de mi carne desnuda.

Toma impulso. Fría, precisa, certera...
Ataca con su inevitable relampagueo.
Muerde mi corazón. Inyectándole
con letal toxina; su amargo veneno.

Todo pasa en un segundo, en una esquina,
bajo un sol de estériles luces picantes 
y un decorado de coches y peatones detenidos.
Un fondo esquemático, difuso, irreal, ilusorio.

Por fin te he visto tal cual eres.
Por ese azar, me he curado para siempre.


jueves, 2 de febrero de 2012

El Hotel ***** Fantasma


Foto: Metro y pico,  por M. León


Intento imaginar
los salones vacíos
las mesas arrumbadas
la cocina silenciosa
los pasillos oscuros
las camas sin ropa
los wáteres sin agua
los grifos roñosos
las persianas rotas
los ascensores inmóviles
los botones ya viejos
las doncellas ajadas,
el maitre en camiseta,
desterrado en su casa de Córdoba,
acodado a la ventana,
soñando con marquesas y vino,
contando olivos al atardecer;
los camareros sin afeitar
los suelos desnudos,
los radiadores purgados,
desangrados en óxido,
y las cañerías colonizadas
por eficientes cucarachas rubias.
La humedad creciendo
en los rincones oscuros,
las puertas con arañazos sañudos
de ariscos gatos furtivos
y, en todas partes, los ecos…
los ecos de antiguas conversaciones
en cien idiomas diferentes,
—maletas y piernas abiertas—
risas, gemidos, suspiros,
portazos,
mientras, afuera, explota la noche;
pelos en los lavabos,
música de baile,
constantes guiños de luces
en la infinita fachada
lanzando a la ciudad
su mensaje codificado
de vida palpitante;
espaldas sudorosas de todos los calibres,
rodando entre sabanas ansiosas de amanecer;
pedazos de ilusiones en tránsito hacia cualquier parte,
fantasmas de un pasado olvidado, detenido,
putrefacto, moribundo, desteñido,
como ese papel que el tiempo
ha ido despegando,
laciamente, de las paredes.