sábado, 28 de enero de 2012

Mañanitas mexicanas

¡Ándele!



Mañanitas mexicanas

por Miguel Guinea






San Juan de Chamula
Dentro de la iglesia hay un ambiente de misticismo. Lo domina todo el olor de las agujas de pino que recubren el suelo...


http://miguelguinea.blogspot.com/2011/06/san-juan-de-chamula.html




Amatenango del Valle
La combi nos suelta en el entronque de carreteras de la Panamericana y en seguida se pierde zumbando a lo lejos...


http://miguelguinea.blogspot.com/2011/06/amatenango-del-valle.html


Oaxaca
La actividad más placentera de Oaxaca (pronúnciese Guajaca) es, sin duda, sentarse aquí a no hacer nada

http://miguelguinea.blogspot.com/2011/06/oaxaca.html







miércoles, 25 de enero de 2012

Aquí se está bien


Anda chico, no rasques tantas tonterías por  internet,
baja al bar y tómate unas cervezas,
la china de la barra te mira con ojitos cantoneses
desde hace tiempo
y el menda de al lado
se ríe, con ojos achispados,
y comenta las noticias
que están dando por la tele.
Aquí se está bien.
En todas las cocinas del mundo
hay mujeres batiendo huevos
para la cena, mientras, por las calles frías,
millones de perros de húmedos hocicos
sacan a pasear a sus amos
para que alivien su vejiga amatoria
con sus teléfonos móviles
eyaculando podridos esemeeses
a sus amores clandestinos.


lunes, 23 de enero de 2012

Lo más buscado

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Estas son las diez palabras más buscadas en Google en España durante el 2011. Qué penita, ¿no?


Acompañamiento musical:
Skip James Hard Time kilin' Floor Blues

viernes, 20 de enero de 2012

Los gallos de la noche





Yo soy el poeta,
yo soy el poeta que espera a los terribles gallos de la noche.
Yo soy el poeta que enmudece ante los sangrientos gallos de la noche.
Yo soy el poeta,
yo soy el poeta que muere bajo las garras de los gallos de la noche.
Yo soy el poeta,
yo soy el poeta que lucha contra los feroces gallos de la noche.
Yo soy el poeta,
yo soy el poeta que clama ante los silenciosos gallos de la noche.
Yo soy el poeta que viaja hasta los lejanos gallos de la noche.
Yo soy el poeta,
Yo soy el poeta que entristece sin sus amados gallos de la noche.
Yo soy el poeta,
yo soy el poeta que quiere hablaros sobre los pacientes gallos de la noche.
Yo soy el poeta,
yo soy el poeta que corre en sueños tras los relucientes
gallos de la noche

Prohibiciones hasta en la SOPA


¿Hay alguien que no sepa que cuando solamente se prohíbe, sin aplicar otras políticas, lo único que se está haciendo es robustecer al crimen?

¿La ley Seca no fortaleció de forma increíble a la Mafia? ¿No ha llenado de pena y dolor a nuestra sociedad de una forma inconcebible la hipócrita prohibición de las llamadas drogas ilegales?

Atacar la libertad de expresión en Internet para salvaguardar los intereses de las multinacionales y de un modo obsoleto de comercialización y producción, sólo pondrá mordazas en boca de la buena gente, esa que cuelga el video del niño con un fragmento de una canción de U2; esa que  se indigna y moviliza contra la desidia de los políticos que nos tratan como mercancía.; esa que accede y comparte sin ánimo de lucro la información y la cultura.

Los  métodos de eludir el control se refinarán y robustecerán, y los timadores, los pederastas, los terroristas serán más fuertes, ilocalizables y organizados de lo que nunca antes hayan sido, lo que a su vez provocará suculentos negocios en nuevas inversiones millonarias para combatirlos. De paso, todo ello se utilizará mediáticamente para “salvarnos” y mantenernos sojuzgados y aterrados. ¡Perros!



martes, 10 de enero de 2012

La mujer fenicia


La mujer fenicia… En el papel gastado.
Y ahí está tu mirada que me atrapa, como lo hacía antaño.
¡Ojos oscuros, vivos, despiertos, cómo moscardones en verano!
Y el óvalo gracioso de tu cara -que un día descansó en mis manos-
encerrando unos labios gordezuelos, tiernos, sonrientes, húmedos, cálidos.
Y esa nariz de potranca joven, respingona, anhelante, respirando.
Que olfatea con deseo la vida desde sus ventipocos años.
Las cejas que se atreven con líneas de ojivas morunas, plateados olivos, infinitos arcos.
Y la luz quemada del fondo -que sugiere un contraste de frondas, árboles y pájaros-
Dejando afuera un mundo que se adivina como escenario del tuyo, a tu servicio, complementario.
Un espacio rendido a orillas de tu cuerpo; extranjero tras la frontera de tus brazos.
Los hombros desnudos, redondos, morenos, suaves; hechos de limones soleados.
Y tu cuerpo esbelto -entallado de palmeras- como al mar asomado.

Recuerdo la plaza, los bancos, la sombra de los grandes ficus, y el atronador gorjear de pájaros.
¡Y ahí está de nuevo! ¡Tu mirada que me atrapa!, tal como lo hacía antaño;
Con su gusto de arroz con leche, canela, corteza, ánforas y vino, comercio, panes y barcos.
Te contemplo como si fuese por primera vez. Conmovido, alucinado.
Desde el fondo de mis entrañas, removido. ¡Ahora sí que te reconozco! ¡Por fin lo he comprendido!
Eras la mujer fenicia venida de otro tiempo para complementarme, para estar a mi lado.
Resucitada, transmitida a través de generaciones que conservan tu molde intacto.
Surgida de las entrañas antiguas de la tierra. Hecha de chispas, de hierro, de plata, de estaño; de marfil, oro y papiros; de dulzura, alegría y barro.
Regida -sin tú  saberlo- por viejos ritos milenarios; mantenidos por tus ojos; asomados a tus labios.
Y ahí estas... ¡como si tal cosa! Sentada en la silla de la terraza... Con tu vestidito de verano...
Cuando en realidad yo te veo perfumada de alumbre e incienso. Envuelta en seda. Con tacto de nardo.
Con tu enigmática sonrisa hoy me observas; me miras -igual que en aquellos días- desde este papel que el tiempo ha gastado;
Con esa secreta pregunta en tus ojos
Que yo nunca he contestado.

sábado, 7 de enero de 2012

Palabras baratas


¿Saben qué? Me da miedo de lo que escribo. Ya no me fio de las palabras. Por eso muchas veces uso  palabras totalmente idiotas como: rosa, nube, mar, amor, peripatético
Debe ser por miedo a cortarme, a pillarme los dedos, a reventarme los ojos, a perforarme los oídos, a retorcer mi duodeno.
Palabras huecas, vacías, previsibles; de ese manido buen gusto.
Palabras que, poco a poco, se me vuelven insoportables; destripadas de significado, sin filo, blandas, empalagosas como un caramelo de algodón de azúcar.
Pero, ya ven, tampoco sé que hacer con: coño, cabrón, indigesto, majadero
Normalmente me dan miedo esas palabras gruesas, que caen como goterones, como sombras de meados, en las paredes de las frases.
Palabras que huelen, tosen y carraspean desabridas; que nos lanzan, desde sus oscuros significantes encallecidos, sus emociones a contramano.
Así que, normalmente, uso palabras baratas, desterradas de los libros, deslibradas. Incubadas en los úteros de los televisores, en los teclados de los chats, en las barras de los bares.
Palabras tiradas por los cuartos de estar de las casas —muchas veces, sin usar— abolladas, llenas de defectos, mal pronunciadas, sin corazón.
Palabras amontonadas, de ínfima calidad; como todas esas cosas inútiles que colman las tiendas de los chinos.
Nunca me podrá salir nada bueno, expresar lo que siento, con esta mierda de palabras.
Y, sin embargo, aquí me tienen.


---oOo---










Escúchenlo recitado por mi gran amigo Javier Revolo,


domingo, 1 de enero de 2012

Somos


Somos lo de dentro y también lo de fuera: el aliento y el pulmón, la vista y lo mirado, la mierda y el culo, el perro y la voz de su amo.

Somos lo de dentro y también lo de fuera: lo que dijiste ayer, lo que hoy no has contado, los copos de nieve y también el tejado.

Somos lo de dentro y también lo de fuera: el auto y la carretera; la moneda y la mano; esto que lees y ese leve movimiento de párpados.

Somos el que llama y también el llamado.