sábado, 29 de diciembre de 2012

Recitando a otros poetas: Omar Jayyam




Visite mi canal en Youtube


Robaiyyat es el plural de robai,  una estrofa de cuatro versos dodecasílabos que riman entre si quedando el tercero libre. Al ser de arte mayor podrían asimilarse a los cuartetos castellanos, aunque con diferente rima. A través de ellas, el Jayyam científico —fue un notable matemático y astrónomo persa del siglo XI— desvela su pensamiento filosófico, profundamente naturalista,  enfrentándose a las creencias religiosas y sociales de su tiempo —de todos los tiempos, con las que siempre han intentado manipularnos, demoliendo con su lógica los muros de la superstición y el dogmatismo.
Aunque nos diga: «¡gocemos, disfrutemos!» el canto de Jayyam es el canto desesperanzado del que está convencido de la futilidad de la vida; de la broma que representa el universo y nuestro deseo de trascendencia. Su mente científica no le permite componendas. El pasado se perdió, no es nada. El futuro nos es desconocido y necesariamente limitado. La vida es un instante amenazado por la pavorosa sombra de la muerte y la disolución. La vida, el mundo, el universo... son nada. «Mucho has visto del mundo y cuanto has visto es nada», nos dice en uno de sus versos. Y puesto que no se puede creer en nada, dejemos de especular; olvidemos.  Exasperado, busca la respuesta en el goce momentáneo:

«Arrío la bandera de cualquier falsedad;
con el pelo canoso me dirijo a por vino;
la copa de mi vida ya llegó a los setenta,
si no disfruto ahora, ¿cuándo disfrutaré?»


Sólo se salva el instante. Jayyan está atento y consciente para no perdérselo. No deja que se lo ensucien, contaminándolo de pasado o  de futuro. Goza su propia eternidad, congelando presentes de belleza exquisita, sin caer en vanas esperanzas ni en crueles remordimientos: 

«Nada me aflige ya, levántate para ofrecerme vino,
tu boca, esta noche, es la rosa más bella del mundo.
Escancia vino;  que sea carmín, como tus mejillas,
y haga leves mis remordimientos como ligeros son tus bucles»


---oOo---




viernes, 28 de diciembre de 2012

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Jarabe del Profesor Guinea


¿Un mundo en crisis? ¿Una existencia sin horizontes?

El increíble Profesor Guinea nos ofrece su maravilloso jarabe para alcanzar la SALVACIÓN ETERNA. ¡No más represión ni rezos aburridos! ¡Garantizado!

Avalado ante notario







lunes, 17 de diciembre de 2012

Con la mano en la bragueta (el vídeo)

(A LO CLÁSICO)




Dicen curas que no pequemos
Y que seamos puros ascetas
Que al fornicio no nos demos
Que,  en la tentación, usemos
De sus virtuosas recetas:
Duchas frías, camas duras,
Mucha, mucha,  penitencia,
El tener en la conciencia
Ideas castas,  obras puras
Y los cielos como meta

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

Ante cualquiera se arrodilla

Con faldas de monaguillo
Pues palpando  la taleguilla
Es venenosa bodeguilla,
Cardenal y cardenillo.
Amenaza castigos eternos
asusta con los infiernos
Mentiroso tragaldaba
Y como es tan erudito
Cuando ve un angelito
El púlpito llena de baba
Con más doblez que una zeta.

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

Asegura ese  obispo
Que, por imitación de Cristo,
A los niños mucho ama.
Y los cuida, besa y mima,
Y hasta los acuesta en su cama.
Y lo que puede  les arrima
De la ropa desprovisto.
Y estando en esas apreturas
No sabe si enferma o cura
y, por gran envergadura,
La sotana mal sujeta

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

En colegios, campamentos
Gimnasios y catequesis,
Practicantes de la ascesis
En calzón y en camiseta.
Siempre vigilan atentos
A los tiernos pequeñuelos
Y aunque tengan agujeta
Ya se tiran por los suelos
y atacan a la bayoneta.
Es difícil que lo admitan
Y lo juran por los cielos
Pero lujuriosos se excitan
Viéndoles dar la voltereta

Y de nuevo los pillaron
Con la mano en la bragueta

lunes, 10 de diciembre de 2012

Que la Fortuna baraje (el texto)

(poesía A LO CLÁSICO)


Que la Fortuna baraje
Mis cartas con tan buena mano
Que, en haciéndome su hermano,
Se esclavice a mi linaje;
Y que el vulgo me agasaje
Adulando mi postín,
Tilín

Que amenacen mucho miedo
Los que de mi suerte recelan;
Que se burlen y zahieran,
O a mis espaldas rían quedo,
Me señalen con el dedo
Y me tengan por ladrón,
Tolón

Que me quieran las cristianas
Y a las moras enamore;
Que mi cuerpo al sol se dore
Abrazado por paganas,
Y no muera con las ganas
De probar judías ¡por fin!,
Tilín

Que mi cuerpo, antes doncel,
Hoy padezca tal desvelo,
Perdiendo, a puñados, pelo,
Llena de pellejos la piel;
Y que aumente, tan cruel,
Mi barriga, cual bolsón,
Tolón.

Que con grande diligencia
Me bañe yo en mucho oro;
Que todas las musas a coro
Alaben mi inteligencia,
Mi bondad y mi sapiencia,
Aunque me canten en latín,
Tilín.

Padecer yo un vulgar fiasco
Con otros más de mil coches;
Y que me sorprenda la noche
Muriéndome ya de asco
Atrapado en vil atasco,
Y sin llegar a mi mansión,
Tolón

Que me chisten las chisteras
Y me silben las Silvanas;
Y se pudran por las ganas
De mis huesos las solteras;
Las casadas, pordioseras
Por entrar en mi camarín,
Tilín

Mas que la viuda me pida
Que la trate con esmero,
Siendo ya viejo carnero
La olla con que convida.
¿He de darle ¡por mi vida!
Mi lozano salchichón?
Tolón

Imagina, en su impudicia,
La monja, con pueril fantasía
Que lo que más me extasía
Son las tetas de novicia
Mas, si gozo su delicia…
¿Del monjil jamón no haré festín?
Tilín

¿Marcharé como borrego,
En estúpidas manadas
Con las lanas trasquiladas,
¡Yo!, que tengo tanto ego,
Con dineros el talego,
Y más fuerza que Sansón?
Tolón

¡Ando en brazos del Destino!
¡Me abandono a la Fortuna
Que es mi guía oportuna
Y me da dorado sino!
Nunca pierdo yo el camino
Que en francés dicen “chemin”
Tilín

Resumiendo. En mi magín,
Más me veo en la capilla
Cual alegre campanilla,
Siendo mi sonido argentín
Objeto de devoción;
Que badajo de cencerro
Al que ladra todo perro
Al compás de la ocasión…

Tilín, Tolón…
Tilín, Tolón….
Tilín, Tolón….

lunes, 26 de noviembre de 2012

Abenámar (el vídeo)




Recitando a otros poetas.
Abenámar es una perla del romancero viejo (de tradición oral) que tiene como base un tema de origen árabe y caballeresco. En él se representa a la ciudad de Granada como una mujer deseada que se quiere conquistar.
Esta es la versión de 46 versos, fijada en 1569 por Ginés Pérez de Hita en su obra Guerras civiles de Granada.

Ver en Youtube ---> Abenámar

Mas vídeos recitando a otros poetas ---> Recitando a OTROS POETAS




Romance de Abenámar  (el texto). 
-"¡Abenamar, Abenámar, — moro de la morería,
el día que tú naciste — grandes señales había!
Estaba la mar en calma, — la luna estaba crecida;
moro que en tal signo nace — no debe decir mentira".
Allí respondiera el moro, — bien oiréis lo que decía:
– "Yo te la diré (1), señor,  — aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro — y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho — mi madre me lo decía:
que mentira no dijese, — que era grande villanía;
por tanto, pregunta, rey, — que la verdad te diría".
–"Yo te agradezco, Abenámar, — aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos? — ¡Altos son y relucían!".
–"El Alhambra era, señor, — y la otra la Mezquita;
los otros los Alixares, — labrados a maravilla.
El moro que los labraba — cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra — otras tantas se perdía.
El otro es Generalife, — huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas, — castillo de gran valía".
Allí habló el rey Don Juan, — bien oiréis lo que decía
–"Si tú quisieses, Granada, — contigo me casaría;
daréte en arras y dote — a Córdoba y a Sevilla".
–"Casada soy, rey Don Juan; — casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene — muy grande bien me quería".


(1) Se entiende «te diré la verdad»

martes, 20 de noviembre de 2012

La ruptura (el vídeo)






Lea el texto aquí ----------> La ruptura

Más vídeos A LO CLÁSICO aquí -------> recitando A LO CLÁSICO

¿Problemas con Flash Player?  Véalo aquí (Youtube) ---> La ruptura


viernes, 16 de noviembre de 2012

Tengo esa edad... (el video)





Lea el texto aquí ----------> http://miguelguinea.blogspot.com/2011/10/tengo-esa-edad.html
Más vídeos A LO CLÁSICO aquí -------> recitando A LO CLÁSICO

Algunos usuarios de Internet Explorer parecen tener problemas de compatibilidad,
en ese caso vea el vídeo directamente en Youtube ---> Ver en Youtube


sábado, 10 de noviembre de 2012

"Pelusas" from outer space (recuperado)


Hay relatos en el blog de los que, francamente, me extraña que no reciban ninguna visita. Cayeron aquí en su día y se fueron rápidamente al fondo a sedimentarse con tantos otros.  Reconozco que blogger no es precisamente intuitivo a la hora de navegar (en este caso bucear) en los contenidos. No ha valido de nada el añadir un acceso directo al "Diario de un mentiroso" (colección que incluye este relato) en la columna de la derecha; nadie está dispuesto a descender tres "clicks"  en las simas abisales de lo ya publicado.  Algo, que no viene mucho al caso, me ha hecho recordar esta divertida y perpleja historia, así que me he enfundado en el traje de neopreno, ajustado las gafas y las aletas, zambullido en el blog  y... ¡aquí lo tienen de nuevo! ¡A ver si así lo leen! ¡Perezosos! 






"Pelusas" from outer space. M. Guinea



Todos sabemos, o creemos saber, qué son las pelusas, ¿no? Mientras tuve perros no me planteé el problema: Las pelusas eran —naturalmente— de los perros. Quiero decir, que se producían por el pelo que soltaban los perros  y esas cosas, y a mí me parecía tan natural que anduvieran por ahí de un lado para el otro hasta que eran barridas o aspiradas.

Luego, ya sin perros, seguía habiendo pelusas... pero, bueno, siempre he vivido con alguien; todas mis  compañeras (sucesivas) han tenido un magnifico cabello, brillante y terso, que cepillaban cada mañana —me encantaba cómo olía su pelo, limpio y aireado— con lo cual, ni me lo planteaba, las pelusas eran de mis mujeres.

Ahora que vivo solo, llevaba un tiempo en el que me sorprendía que siguiera habiendo pelusas, así que decidí vigilar disimuladamente y ver si podía averiguar de dónde diablos salían esas condenadas y sutiles madejas. El caso es que al observarlas con atención vino la gran sorpresa y no tuve más remedio que reconocer que parecían dotadas de inteligencia. Por ejemplo, si me veían con la aspiradora demostraban bastante maña para irse rodando de un lugar a otro buscando rincones inaccesibles o rendijas en donde esconderse. A las pocas horas, cuando yo lo creía todo limpio, pronto las veía revolotear por ahí de nuevo. A su bola.

Pero la prueba palpable no me llegó hasta el otro domingo: Tenía abierta la puerta de la terraza del dormitorio para que se ventilase y yo andaba por la cocina trasteando. Algo pareció alertarme. No sé. Un instinto especial, intuición, un aviso. Llámenlo equis. El caso es que volví cautamente de puntillas sin hacer el más mínimo ruido y, cuando me asomé a la puerta de la habitación, allí las vi: dos magníficas bolas de pelusas colándose subrepticiamente, mirando hacia adentro del cuarto. No sé si me sintieron, supongo que sí, pero el caso es que, de repente, volaron con toda rapidez a esconderse debajo de la cama, su sitio preferido. Salí corriendo a la terraza y, por un segundo, me pareció todavía ver perderse tras la esquina el destello de la minúscula nave interplanetaria de la que habían desembarcado.

Ya no cabe duda. Estamos siendo estudiados, analizados, observados por estos extraños seres de los que no sabemos qué fines oscuros pueden albergar ¡La Humanidad nunca antes había estado en un peligro tan grave! ¡Somos vulnerables, muy vulnerables! ¡Lo saben todo! ¡Todo! Hasta nuestros más íntimos secretos de alcoba


viernes, 9 de noviembre de 2012

Arquitectura viva


¿No lo han sentido? ¿A veces no han creído formar parte tan solo de un organismo que vive gracias a nosotros aunque ajeno a nuestra existencia? Enzimas digestivas, bacterias, protozoos, pupilas, nervios ópticos…




La mirada poliédrica

Duodeno azul

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pequeña poesía recortable


Sol
Café
Sonrisa
Beso
Tostada
Adiós.
—Hasta luego.
Te quiero.
—Y yo.

……………………………. Cortar por la línea de puntos …………………………….


¡Blam! (puerta)
Ascensor
Garaje
Coche
Cinturón
Radio
Atasco
Distracción
Acelera
Rojo, verde, stop
Rojo, verde, stop
Rojo, verde, stop

……………………………. Cortar por la línea de puntos …………………………….


Oficina
Ordenador
¡Ring! (teléfono)
—Hola amor.
«Cabrón»
—No pude llamarte
«No podemos seguir así. ¿Se lo dirás?»
—Se lo diré
«Te quiero»
—Y yo.
«llámame»
—Sí.
«Hasta luego»
—Adiós

……………………………. Cortar por la línea de puntos …………………………….


sábado, 20 de octubre de 2012

Tu olor en las almohadas




Ya se perdió tu olor
de todas las almohadas.
Los cajones —definitivamente—
se vaciaron
de tus pequeñas cosas
y los anaqueles de la cocina
no conservan vestigios
de ninguno de tus caprichos.
Los espejos se olvidaron de tu cara
y tu nombre me suena extraño
en cualquier boca.

La muerte avanza a dentelladas
devorándolo todo.
Despedazando espacios
de la casa vacía.
Llenando de rincones oscuros
las tardes de verano.
Limpiando
el polvo que dejaron las risas,
los ecos de las voces,
el rastro de miradas,
las huellas de tus dedos
en los pomos de las puertas,
de tu frente
en los cristales de las ventanas.

Las fotos languidecen
desnudas en una caja,
sufriendo una mutación atroz
que te convierte en extraña.
¡Extraña!
La música, se aburre.
Las lámparas, se apagan.
La noche es sólo noche
—ocho horas de cama—

Ya se escapó tu olor
De todas las almohadas



(Vea el vídeo aquí---> Tu olor en las almohadas. Poemas con voz)

Padre Sol, madre Tierra...


viernes, 12 de octubre de 2012

La buena o la mala suerte




—... y entonces en un sorteo del supermercado me tocó una bicicleta de montaña.
—Buena suerte— dijo bajito Viviana. Viviana es delgada con un pelo rubio largo y liso. Tiene unas piernas infinitas que muestra generosamente enfundadas en sus pantis negros. Viviana es sicoterapeuta y, por supuesto, argentina. Había acudido a ella siguiendo la recomendación de un amigo que está harto de verme arrastrar mi desesperanza tras la última, la enésima, ruptura sentimental.
—Sí, bueno, me hizo bastante ilusión; aunque no montaba en bici desde chico —y continué—. Estaba muy verde; me faltaba la habilidad necesaria para dominar la bicicleta. Como me sentía tan agobiado por la situación de crisis de pareja en la que me encontraba, me fui a vivir solo a un pueblo de las proximidades. Allí me volqué furiosamente en el trabajo y en dar pedales como un loco por el campo. Asumía más riesgos de los que podía manejar…
—¿Y? —me animó a proseguir Viviana.
—Sólo era cuestión de tiempo. Me pegué un castañazo de esos de antología. Varios huesos rotos. El brazo, las manos... 
—Mala suerte.
—Sí, ¿verdad? Como no podía conducir, ni prácticamente valerme en nada, mi joven fisioterapeuta, con la que tenía una relación de lejana amistad, comenzó a visitarme en casa…
— ¿Y? — preguntó Viviana.
—Nos enamoramos como locos y comenzó la más bella historia de amor que te puedas imaginar…
—Buena suerte.
—Ese amor me lleno de esperanza y vida. Fue como renacer. Vivimos juntos durante cuatro años pero, al final, la diferencia de edad fue imponiéndose y dejando claro que teníamos distintos proyectos de vida: yo ya tengo hijos mayores… en cuanto pueda me retiro…ella lucha por sacar adelante su negocio, quiere tener hijos…Con todo el dolor del mundo, tuvimos que dejarlo….
—Mala suerte.
—Sí, muy mala. Luego he tenido varias relaciones, pero el hueco que ella dejó en mi vida es tan grande que poco a poco me he ido deslizando en la depresión hasta un punto en el que tengo que reconocer que necesito ayuda. Un amigo me recomendó que viniera a verte…
Aquí me paré. Nos miramos en silencio un largo rato. Era la quinta sesión que teníamos y la primera en la que realmente yo me estaba soltando a contar las cosas de verdad, desde el fondo de mi corazón…
—¿Recordás que te dije que yo no podía ser tu terapeuta y vos insististe?
Claro que lo recordaba. Ya desde la segunda entrevista le dije que me resultaba tremendamente atractiva.
—¿y recordás las condiciones que puse para que pudiéramos seguir? —Viviana me miraba a través de las rejas de su flequillo dorado; le dio una pitada al cigarrillo y me volvió a observar, esta vez de soslayo, mientras disparaba el humo al techo con una pregunta en los ojos llenos de empatía.
Aproximé mi cara a la suya.
—¿Y...? dejó caer la pregunta en un susurro, casi inaudible, en mi oído.
—Buena suerte —mascullé apenas, con mi boca ya entretenida en sus labios.
Una deliciosa sensación de calor tibio me llegaba desde su cuerpo. Mientras la abrazaba, sentía en mi boca mezclarse los sabores dulces y amargos de mis próximas felicidades y desdichas…¿o era la nicotina?