sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Vete a tomar por culo, 2011!

...y aquí tienes tu poema de despedida:




La Muerte

Hablamos de la muerte como de la cuñada; siempre nos apetece acostarnos con ella; tontear un rato durante la siesta; metérsela y movernos un poco;

y eso es porque la vemos como una chica —morbosa y calentona— que tiene poco que ver con nosotros.

Pero, ¡cuidado! La muerte somos nosotros, nadie más que nosotros.

La muerte no somos nosotros, nadie más que no-nosotros.