miércoles, 24 de agosto de 2011

Yo estaba ciego...


Yo estaba ciego, y  Amor veía.
Yo volaba, y Amor arrastraba
Por el suelo su mezquina mercancía.

Yo era libre: «¡por amor! ». Y lo gritaba,
E iba, desnudo, franco y cautivo
Y Amor, vestido, callado y esquivo.
Aun así, de nada recelaba;
Ni al palpar la ausencia de cariño,
Ni de ver la desprovista aljaba.
Amor semejaba un viejo, yo, a un niño.
Y así, sin más, se cambiaron las tornas;
Hoy, tú, con mis penas ya te adornas
Donde ayer —orgulloso— yo triunfaba.