viernes, 29 de abril de 2011

Las jaras

Han florecido las jaras.
Entre ellas voy, por la senda
De pétalos estrellada;
Ojos de luz que salpican
Las sombras entre las ramas.

El sol dora las encinas,
De hojas verdes, onduladas;
Calienta como panes
Las piedras de la tapia.

Han florecido las jaras:
Palomas, pañuelos, garzas…
Mínimas sábanas vegetales
Al sol tendidas,
Delicadas.

Han florecido las jaras
Como rosas proletarias;
Campesinas, humildes,
Sencillas, limpias...
Blancas.

jueves, 28 de abril de 2011

Las zanahorias.


La plataforma hierve. Entran miles y miles de llamadas. Hace calor, los casi doscientos operadores —la mayoría chicas— hablan y hablan. Se repiten las fórmulas de cortesía estereotipadas en los saludos; los soniquetes  preferidos por cada cual para decir la frases manidas, automáticas, los idiomas mezclados, los argumentarios. La infraestructura informática es mi creación y estoy orgulloso de ella. Yo lo he dirigido;  he implantado este megaproyecto con novedosa tecnología pionera y ahora, después de todas las tensiones de la puesta en marcha, simplemente me paseo, vigilo, observo, analizo, corrijo, escucho de nuevo... La directora operativa de las chicas, joven y ambiciosa, las maneja con mano de hierro no exenta de simpatía. Llevamos meses colaborando juntos durante el arranque  —cada uno atendiendo a sus responsabilidades— y nos tanteamos como dos animales que compiten y se estudian con respeto, con precaución, sin decidirse a atacar todavía. 

Hoy lleva una graciosa camisa con un blanco crudo de fondo y un estampado grande de manojos de zanahorias. En el pasillo, camino del office para tomar un café, sin pensarlo demasiado, me dejo llevar por el impulso:

—¡Bonita camisa!

—¿?
—Debes tener al conejo muy contento —le digo, buscando el contacto por las bravas —Por las zanahorias —aclaro,  sin maldita la falta que hace.

He empleado "al" y no "el" para referirme al conejo. Sutilezas de las mías para separarlo ligeramente de ella, de su persona. Para darle entidad propia; extraerlo de su cuerpo; quitárselo de entre las piernas y concederle una minúscula posibilidad semántica de estar en una hipotética caja de cartón en la cocina de su casa.

Aún así se hace la medio ofendida: «golfo» y esas cosas… pero quedamos para unas cañas al terminar,  a las ocho de la tarde. Ya en el pub, achispada, parlotea animadamente. Me confiesa  —los cuerpos próximos, las miradas prendidas— que le encanta mandar y que la gente se acojone con las broncas que les echa... Es una de esas típicas hijas de puta, de tetas pequeñas, que siempre me han gustado.


lunes, 25 de abril de 2011

El (otro) circo.

Ha llegado el circo al pueblo. Me imagino cómo podía ser antes de que hubiera televisión; y cine; y carreteras buenas; y aviones…
Cuando las comunidades vivían, hasta cierto punto, aisladas.
Que impacto ¿verdad? Todo un acontecimiento. Ahora apenas provocan  expectación.
Han puesto carteles grandes de cartón en las farolas
“El circo Q. en esta localidad”
Los carteles son viejos, están desgastados y han sufrido mil intemperies.
Sonrío por lo pragmático de su enunciado, ambiguo y polívalente: “Esta localidad” es cualquier localidad. Son todas las localidades.
No puedo evitar acordarme de mis “te quiero”
Promesas únicas de amor que he colgado en tantos sitios.
Y que el tiempo también ha desgastado
Hasta hacerlas poco creíbles.




miércoles, 20 de abril de 2011

Leda


Atascado de respuestas
Atacado por preguntas
Colmado de certezas
En los pesados pesebres
De los estables establos
En los fúnebres túneles
Sin oropeles vacuos
En los retablos macabros
Llenos de paisajes,
Pasillos macizos
Sin túnel ni orilla
Donde mancillo sus tonos cobrizos
Mientras, se encabritan
Los crueles corceles encarcelados
Por braguetas de terciopelo.
En tus tic tacs rimados,
En mis ojos cerrados,
En el rimmel romo y negro
Que se escurre a goterones
Con cada lágrima
Con cada risa
Con cada golpe de tos.
—Yo me lo guiso,
Yo me lo como,
Sin prisa—
Estamos los dos
En la puerta del cisne
(Quedo con Leda)
Froto mi largo cuello
Contra ella
Que me despluma
Con manos de ola
Llenas de espuma.
Pasiones calladas,
Caníbales, vestibulares,
En umbrales sombríos
Suyos y míos
Su cuerpo —vocacionalmente desnudo—
Que no admite vestido
Sino el del destino
Se rocía de rosa
(O de otra cosa)
Húmedo el vello,
Los pliegues, las ingles,
Sus valles en sombra.
Primoroso el sexo
Perfumado de humores;
Tan bello que asombra

A los doctores.

viernes, 15 de abril de 2011

El amor tras las ventanas.



De lejos me enamoré ¡qué desconsuelo!
Creí estar a salvo tras la ventana,
Y no sé cómo —era abril..., por la mañana...—
Me atrapó el deseo de ti, como un desvelo
Que creció a escondidas. El inquieto
Recelo, la desgana, el amor secreto,

La ilusión vana.


domingo, 10 de abril de 2011

Las caras.

Tras estudiar siete años seguidos los secretos de la catoptromancia, por fin me atreví a mirar en el interior del cristal buscando las señales de mi futuro; cayó el espejo de mis manos y se rompió en pedazos. El rostro quedó atrapado en trozos de cortantes bordes irregulares. De una cara salieron mil diferentes que se repartieron por el mundo. Cada una hablaba un idioma; expresaba un sentimiento; envejecía a una velocidad diferente.
Estaba convencido de que entre todas ellas se hallaba la clave de mi destino pero el mensaje se me hizo exasperantemente confuso. Hace años que ya no intento descifrar su ruidoso parloteo, los guiños engañosos, las muecas de burla, los gestos adustos… La mayor parte del tiempo ni siquiera las tengo presentes; no las recuerdo.

viernes, 8 de abril de 2011

Gilda. Adorable Cantante y Santa Milagrera

Aunque es una popularísima cantante argentina muy querida en su país —como descubrí meses más tarde— yo la escuché por primera vez viajando en un autobusito por el norte de Perú donde son muy aficionados a este tipo de música. Es increíble como el ritmo vacilón de la cumbia se puede mezclar con el traqueteo de la carretera, los ronquidos del motor,  las conversaciones de los viajeros y con el desolado paisaje, dejando una impronta emocional inolvidable. Naturalmente me informé sobre quién sonaba por los cascados altavoces y más tarde busqué grabaciones suyas por las tiendas de discos de Trujillo y Chiclayo que me traje como auténticos tesoros a España.
Murió en plena juventud y facultades , junto con su madre, su hija y tres músicos de la banda en un trágico accidente de coche cuando un camión embistió el microbus en el que viajaban.



Unos meses después tuve ocasión de comprobar en La Argentina que Gilda y su contribución a la música era un autentico fenómeno de masas. Siendo escuchada en todas partes, a la vez se hacían versiones de sus temas en prácticamente todos los estilos musicales. Sus fanáticos seguidores aseguran que hace milagros y hasta le rezan y le ponen velas. Por si no la conocéis os contaré de dónde le viene la leyenda de milagrera, que es un incidente muy curioso:
Toti, que era el teclista y pareja de Gilda, también se vio involucrado en el accidente. En el hospital le dijo al manager del grupo que fuera a buscar entre los restos del siniestro una casete con grabaciones caseras con las nuevas canciones en las que Gilda estaba trabajando y que él sabía que Gilda llevaba consigo. La casete apareció por la cuneta de la carretera y entre las grabaciones estaba esta de “No es mi despedida” . Ya desde el principio resulta estremecedora


    Les copio la letra:

Quisiera no decir Adiós,
Pero debo marcharme.
No llores, por favor no llores
Porque vas a matarme.

No pienses que voy a dejarte
No es mi despedida
Una pausa en nuestra vida
Un silencio entre tú y yo.

Recuérdame cada momento
Porque estaré contigo
No pienses que voy a dejarte
Porque estarás conmigo.

Me llevo tu sonrisa tibia
Tu mirada errante
Desde ahora en adelante
Vivirás dentro de mí.

Yo por ti volveré
Tú por mí, espérame.
Te pido…
Yo por ti volveré
Tú por mi, espérame.
No me olvides…

Recuerdame cada momento
Porque estaré contigo
No habrá distancia que te aleje
Porque estarás conmigo

Me llevo tu sonrisa tibia
Tu mirada errante
Desde ahora en adelante
Vivirás dentro de mí.

Yo por ti volveré
Tú por mí, espérame.
Te pido…
Yo por ti volveré
Tú por mí, espérame.
No me olvides…
.


Espero que les guste.

El gato Pirro o el remordimiento.


Aquel gato se comió a este perro quien se pasó toda la vida persiguiéndolo desde dentro

lunes, 4 de abril de 2011

Dormir...Tal vez, soñar

Abrí los ojos. Allí estaban. Moldava y Maguncia con sus magníficos cuerpos plateados mirándome divertidas a la cara.

—Hola. Te esperábamos—. Nos tomamos de la mano y rápidamente nos elevamos con graciosos movimientos. Astarté y Solial resplandecían en el firmamento y las dobles sombras que provocábamos cada uno de nosotros hacían dibujos en los prados llenos de flauntos esplendorosos. Vagamos de un lado para otro, probando el néctar de los flauntos y nos reímos hasta que ya no pudimos más y, arrebujándonos a descansar al pie de un disantro, nos quedamos dormidos.

Abrí los ojos. El timbre del despertador no cesaba de sonar. Le di un manotazo. Me encaminé al baño a darme mi ducha matinal. Desde el espejo me devolvió el saludo una cara cansada con grandes bolsas bajo los ojos. Metido en el atasco de tráfico repasé mentalmente los temas pendientes: pedir cita al dentista, comprar detergente para la lavadora…

Pasé el día participando en pesadas reuniones sobre los presupuestos del año que viene. Luego, la vuelta a la solitaria casa, la cena viendo una película, repasar el correo, tontear con el ordenador, y por fin, derrotado y entristecido, me fui a la cama.

Abrí los ojos. Allí estaban. Moldava y Maguncia con sus magníficos cuerpos plateados mirándome divertidas a la cara.

—Ja, ja, ja , Qué mala cara ponías mientras dormías —se reían.


—He tenido una pesadilla espantosa —les dije —Imaginaos… ¡ni siquiera podía volar!


viernes, 1 de abril de 2011

Ejecución

Pom, porrron, prom, pom…
¡Ven al paredón!
Caminando, con las piernas temblando
¡Ven! Pom, porrron
Te ametrallo con palabras,
Pra_balas en medio
del corazón.
Te pongo el capuchón
Te rezo la oración
Te mojas el pantalón
Prom, porrón, pom.