martes, 1 de marzo de 2011

Súcubo

No llorabas:
Escupías lágrimas
De despecho y rabia.
Alzaste el rostro,
Tus parpados se abrían
Mostrando en su pupila
Hileras de dientes feroces.
Me devorabas en una fiesta
Caníbal de miradas indecisas.
(¡Yo estaba tan borracho!)
Como pude  —tanteando—
Apagué la luz
De la lámpara de noche
En un esfuerzo inútil
Por escapar con la mente,
Por evadirme al planeta
De esa otra cama
Donde viví momentos felices;
Y todos tus pliegues
Se volvieron bocas hambrientas
húmedas, fosforescentes—
Aullando silencios
Jadeando ritmos
En su demanda urgente
Para ser colmadas.
Yo no era.
Tú no estabas.