lunes, 28 de marzo de 2011

Las Horas Robadas

 El año pasado que andaba yo solo en casa,  me pasó esto que cuento en esta nota que rescato de mi anterior blog. Indudablemente, los cambios de hora nos molestan a todos desde el punto de vista de que representan esa ruptura en nuestros ciclos biológicos de comidas y descansos; pero en ese cambio del año pasado yo percibí algo más: la creación de un salto, un peligroso vacío en el discurrir de nuestra existencia social.
 Aquí les dejo la nota. Saludos.



 28/mar/2010 Despierto en la Madrugada

 
Bueno, una vez más ha desaparecido por arte de birlibirloque una hora de mi vida. Miré el reloj, las dos menos cinco. Al cuarto de hora volví a mirar: Las tres y diez.
Ni siquiera esas divertidas discusiones de antaño con los amigos sobre si adelantar la hora era retrasar el reloj y viceversa. Los inteligentes sistemas digitales se han encargado de todo. Ellos solitos se han ajustado cambiando de golpe la historia sin dejar rastro de esa hora de mi vida. Como si de una pesadilla orwelliana se tratara, estaba ahí, a punto de ocurrir, y sin embargo, nunca ha existido. ¿No les inquietan esos huecos en el tiempo? Jamás ocurrirá nada en ese intervalo; los periódicos, los juzgados, las maternidades, las comisarias… nada, nadie, registrará el más mínimo suceso ocurrido en Madrid, hoy domingo 28 de marzo a las 2:30 de la noche.
Se me está haciendo un extraño nudo en la garganta. ¡Eso me pasa por estar despierto a estas horas!