martes, 22 de febrero de 2011

Historias de Milady. Indice


Historias de Milady


por
Miguel Guinea




Les presento una recopilación de las historias que he ido publicando sobre mi curiosa (tormentosa a veces) relación con Milady, la bicicleta de carbono pija y mal hablada...


Índice de capítulos





Con esto de la lluvia el blog va muy bien pero la que está que trina es mi bicicleta nueva...















 y Prólogo


Soy consciente de la extensión de esta  entrada en el blog ya que he agrupado varios relatos, algunos de ellos ya de por sí extensos. Pero no hace falta que se den un empacho, ni que salgan corriendo asustados: Lean algo hoy, vuelvan a por más mañana,  y hagan lo mismo cualquier otro día; así, tan ricamente, y según les vaya apeteciendo, como si esto fuera una surtida despensa a la que pueden acudir cuando les apriete el hambre de leer cosas hermosas y entretenidas. O imprímanlos,  y dediquen un momento a leerlos en voz alta, con su pareja o un buen amigo, creando, así, una ocasión bonita y diferente en su relación que recordaran con gusto en el transcurrir de los años. Cualquier cosa,  menos el leerlos deprisa y corriendo, a matacaballo, para ver si se los quitan de en medio;  o hacer "click" y pasar del tema, porque ambas opciones serían una pena. 

Milady es una bicicleta sí, pero no es una bicicleta que podamos definir como estándar o tradicional. Es una super bicicleta —¡francesita por más señas!—  con un extraordinario cuadro de carbono que incorpora los mejores componentes que hay en este momento en el mercado. Milady es una nena pija y creída, consciente de su valía y belleza y que, desde luego, excede con mucho a este humilde ciclista aficionado en capacidad para dar un rendimiento deportivo en cualquier situación que se presente y por comprometida que sea.


Ustedes saben, y si no lo saben ya se lo digo yo  —simplificando bastante— que el mundo  material se divide  principalmente en dos grandes grupos basados en dos elementos atómicos: el silicio que conforma el mundo inanimado y el carbono que da base al orgánico. Pues bien, una vez que hayan entendido esto ya no les extrañará tanto el que yo diga que Milady es casi humana.

No sé qué extraño proceso —accidental o voluntario— se dio en su fabricación,  el caso es que Milady habla. No mucho, pero habla. Conviene aclarar que se dan dos particularidades: La primera, que lamentablemente al parecer sólo la oigo yo; y la segunda, que es la única bicicleta del mundo que habla. No he tenido constancia –y mira que lo he investigado– de ninguna otra bicicleta , incluso entre sus hermanas de fábrica,  que hablara. Tampoco sé quién la enseñó o dónde pudo aprender, pero el caso es que lo hace, y lo hace bastante bien; con una linda y juvenil voz, y un suave y cautivador acento;  aunque, eso sí, a veces resulte dolorosamente despectiva o cruelmente sarcástica. ¡Cosas de la juventud! …y algo de la soberbia propia de las élites, que siempre se han sabido por encima de lo común. Pero yo no me lo tomo a mal. Como verán, si siguen adelante por estas páginas, hemos llegado en muchos momentos a comprendernos, cuando no, a amarnos...


I. Milady.-Peleas de enamorado con la bici nueva.