viernes, 21 de enero de 2011

Diario de un mentiroso: MOSQUEO



No sé qué extraño balbuceo de verano la ha hecho despertar, que señal de temprana primavera ha tocado su huevo dormido y ha eclosionado. El caso es que hay una mosca, solitaria, despistada, que me persigue aburrida por la casa a falta de mejor compañía. Yo le digo:

- ¿Ves? No sabes que hacer ¿Qué haces levantada tan temprano? – y le cuento que en el mes de julio hace mucho calor y miles de congéneres suyas ocupan el espacio, trazando líneas, o rizos, o espirales, y suenan así: “Zzzzzzezzz”.

No quiero que se crea que es hija mía, o que tenemos algo que ver. Que me debe fidelidad, amor, obediencia o yo qué sé. Me parece que se fija mucho - ¡demasiado! - No quiero que se aprenda mis costumbres, que repita mis manías. Cuando he salido esta mañana me ha seguido hasta la puerta. Como quien no quiere la cosa, he abierto nada más que una rendija y he salido cerrando rápidamente.


Cuando he vuelto al atardecer, la he buscado por toda la casa. No aparece. Estoy preocupado.