viernes, 21 de enero de 2011

Diario de un mentiroso: La Carbonerilla

Este Carbonero hembra ha estado estos días golpeando con insistencia el cristal de la ventana —tanto por la mañana como por la tarde— queriendo entrar a buscarme y llamándome a su estilo. Yo, si tengo un rato, voy a verla y ella se posa por ahí. Luego nos miramos con curiosidad y nos decimos cosas

—Anda ya, pesada. Vete al huerto ahora— le digo, —que acabamos de roturar y está lleno de lombrices.

Se da un vuelo o dos...pero al poco vuelve a golpear insistentemente el cristal y a posarse en los barrotes. Yo me acerco de nuevo
—Chi, chi-o, Chi, chi-o —pía excitada.
—Que sí. Que sí. Déjame leer. No puedo estar de palique todo el rato en la ventana —respondo, y haciendo como que me enfado me vuelvo para adentro.
El juego se repite una y otra vez a lo largo del día.
Esta mañana, me he ido tempranito y por la parte de atrás. A la francesa...
En la carretera…
… no podía dejar de imaginármela golpeando inútilmente en la ventana sin que saliera nadie.
He estado a punto de volverme.
¡ Joder, con el pajarito!

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